“VEN A DESPOSARTE, DILECTA, VEN”

Luego de una dolorosa batalla contra un cáncer invasivo, nuestra querida hermana Anita Lucía Cañar, hace la entrega de su vida Oblata en los brazos de Dios: “Padre, en tus mas entrego mi espíritu” ¡como toda una guerrera de Jesús!

Son dolores humanos muy fuertes que sentimos, porque ya no gozaremos de su presencia física. Pero verdaderamente nos sentimos muy edificadas con tu gran testimonio de fortaleza, ánimo, alegría de ser Oblata, serenidad, y una vida de profunda oración.

Gracias Anita, nos dejas muy joven aún, pero Dios es el dueño del tiempo y para Él ya estabas perfecta de presentarse en su presencia. Que tu caminar en este mundo germine nuevas vocaciones para la iglesia de Cristo, en nuestra Congregación. Nuestra oración muy sentida por tu eterno descanso.