APOSTOLADO

“Buscad sobre todo el Reino de Dios  y su justicia”. Mt, 6,33

La Congregación de Religiosas Oblatas de los Corazones Santísimos de Jesùs y María,  consciente de que,  no podemos entender a Cristo sin el Reino que El vino a traer y que  nuestra misión es inseparable de la construcción de ese Reino, por ello asume el compromiso  de extender el Reinado de Cristo en el mundo.

Nuestra identificación con Cristo  y sus deseos, implica el empeño por  construir con El, este Reino de Amor, justicia y paz para todos. Nuestra  santificación se dará en la medida en  que nos entreguemos  en cuerpo y alma  a la causa del Reino de Dios, dando  lo mejor de nosotros. Estamos llamados  a  vivir la contemplación también en medio de la acción, y nos santificaremos en el ejercicio responsable y generoso de la propia misión (Gaudete Et Exsultate, 25-26).

Es así que la Congregación, cumpliendo su legado de extender el Reinado de Dios en los pueblos y naciones, ejerce su labor apostólica en la Iglesia, sirviendo a los hermanos y hermanas a través de los diferentes campos de acción apostólica  como son: educación, misión, catequesis, infancia misionera, grupos juveniles, asistencia a los enfermos, liturgia, obras de impacto social y la Asociación de Laicos Oblatos Matovellanos; de esta manera contribuye a la  Evangelización y Construcción del  Reino de Dios, haciendo vida en cada acción su  lema O.A.D (todo por amor de Dios).

 

Santifícalos en la verdad; tu palabra es verdad. Como tú me has enviado al mundo, yo también los he enviado al mundo”.

Jn, 17,17-18

 

 

EJES  TRANSVERSALES DE NUESTRAS PASTORALES:

 

  1. La familia entendida como iglesia doméstica, “desde la cual se fragua el futuro de la humanidad”[1].
  2. Los jóvenes a los que deben promover de forma integral, para que sean competitivos en la sociedad de hoy.
  3. Nuestras pastorales serán inclusivas y tendrán un énfasis preferencial por los pobres.
  4. Responsables con la creación, “al promover una ecología humana abierta a la trascendencia, que respetando la persona y la familia, los ambientes y las ciudades, sigue la indicación paulina de recapitular todas las cosas en Cristo y alabar con El al Padre.”[2]
  5. La movilidad humana, la leeremos como un signo de los tiempos, al que nos llama el Espíritu Santo y como realidad nueva y dramática de nuestros países. (Cosnt.Art. 95)

 

[1] CELAM, 2007, Documento Conclusivo de la V Conferencia General del Consejo Episcopal Latinoamericano y del Caribe, Aparecida, n. 552
[2]Cfr. Equipo de Traductores, (2009) Biblia de Jerusalén, Ed. Rev. España, 1 Corintios,  3,21 a 23