Etapas de la formación

El proceso de formación de la Congregación inicia con la etapa de Pastoral Vocacional que acompaña en el discernimiento.

Los Jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional»

 

La oración constituye el primer e insustituible servicio que podemos ofrecer a la causa de las vocaciones.

P. Francisco
XV Asamblea General de Sínodo de los Obispos 2018

 

ASPIRANTADO

Hna. Teresita de Jesús Jarrín

El Aspirantado es la etapa en que la joven profundiza su vivencia cristiana, cristalizando su ideal vocacional, inclinándose a la vida consagrada a través de oportunas experiencias apostólicas propias de la Congregación. (Constituciones Art. 127)

 

Antes de formarte en el vientre, ya te había elegido; antes de que nacieras, ya te había apartado; te había nombrado profeta para las

naciones». Jer 1, 5

 

 

 

 

 

 

PRENOVICIADO

Hna. Mariana Palacios

Es la etapa de formación en la que la formanda sigue profundizando en su experiencia hacia la vida de la Congregación, llevando una formación integral, a fin de clarificar sus motivaciones y adquirir la preparación suficiente para iniciar el noviciado. Dir. 0117.

 

 

 

NOVICIADO

Hna. Victoria Amalia Urigüen Espinoza

La vida religiosa, en la Congregación comienza en el noviciado. En él, la novicia aprenderá el contenido esencial y primario de la vida consagrada oblata, en orden a conseguir la perfección de la caridad.

 

 

Se ejercitará en la práctica de las promesas de Obediencia, Pobreza y Castidad, y en la Promesa de Reparación, que ha de profesar según el Carisma y el fin propio de la Congregación. Const. Art.130

 

 

 

 

 

JUNIORADO

Hna. Leticia de Jesús  Célleri

El Juniorado es un tiempo apropiado para prepararse y exige el estudio de disciplinas teológicas y ciencias humanas, pues de esta formación depende, en gran parte, el apostolado, para llevar a las hermanas a una mayor madurez en la edificación con Cristo, pastor, maestro y hermano. (Ratio Formationis pág. 35)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

FORMACIÓN CONTINUA

Hna. Elisa Arias

 

La formación permanente es un proceso continuo, donde todos los miembros de la Congregación son sujetos activos del proyecto y progreso, en este campo la formación permanente, es espacio ideal donde se refleja la coparticipación y la responsabilidad. (Ratio Formationis pag.37)

“La entrega concreta de las personas consagradas a Dios y a los hermanos se convierte en signo elocuente de la presencia del Reino de Dios para el mundo de hoy”.

Benedicto XVI